El Instituto del Templo: Pesaj

 

 

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Pesaj se acerca, y hay muchísimas cosas que hacer! Además de la limpieza de Jametz (harina, levadura etc.) que se hace en las casas antes de Pesaj, hay una mitzvá – un precepto – importantísimo: la Aliá LaReguel: El perenigraje al Beit HaMikdash – El Templo Sagrado de Jerusalem.

Así lo detalla el Versículo: Tres Fiestas de Peregrinación celebrarás para Mí durante el año. Observarás la Fiesta de las Matzot; siete días comerás Matzot, tal como te he ordenado, en el momento designado del mes de la primavera, pues en él saliste de Egipto; no te dejarás ver ante Mí con las manos vacías. (Ex. 23:14)

El Peregrinaje

Toda la nación judía, proveniente de todos los rincones del antiguo mundo, se concentraba en Jerusalem para celebrar Pesaj en la Ciudad Sagrada. Algunos vivían cerca, y por lo tanto tenían un viaje relativamente fácil; algunos llegaban de tierras vecinas y otros viajaban grandes distancias, llegando incluso desde sitios tan lejanos como Roma. Los peregrinos llegaban en caravanas, en números de cientos y a veces miles de participantes. Cada grupo traía el donativo obligatorio del “medio-shekel” al tesoro del Templo, en representación de su respectivo distrito.

Jerusalem se Prepara para la llegada masiva

Los preparativos para una entrada tan grande de personas empiezan temprano en Jerusalem. Ya desde el primer día de Adar, unas  seis semanas antes de la festividad, agentes especiales designados por el tribunal Rabínico salen al campo para "reparar los caminos, plazas, y mikvaot, y para asegurarse que los cementerios fueron marcados apropiadamente" (para proteger a los peregrinos de la exposición a la impureza ritual - Mishna Shekalim 1:1). Después de un  invierno lluvioso, era importante asegurarse de que los caminos no se hubieran borrado, y que todas las vías a Jerusalén estuvieran transitables. Igualmente, se limpiaban y vaciaban las plazas de la ciudad y áreas públicas a través del camino, para que estos pudieran funcionar como apeadero donde los peregrinos podrían pasar la noche y reabastecerse con nuevos suministros para proseguir su arduo viaje.

Supervisores especiales eran designados por el Templo para asegurarse de que un número adecuado de pozos de agua fueran preparados a través de los caminos.  A su vez, se establecían mikvaot para permitir que los peregrinos se sumerjan de acuerdo con la ley Bíblica, y por lo tanto lleguen a la ciudad sagrada en un estado de pureza.

A pesar de Su Gran Número, Las Multitudes de Israel Entran Milagrosamente dentro los Patios del Templo, Simultáneamente.

Absorber exitosamente la entrada repentina de un número tan inmenso de personas, conllevaba muchos arreglos técnicos y logísticos para la preparación de la ciudad de Jerusalem en general y del Templo en particular.

Una de las innovaciones más importantes a nivel municipal fue la introducción de muchos hornos de Pesaj en diferentes ubicaciones, para que todos pudieran asar inmediatamente la ofrenda de Pesaj después de que fuera ofrecido en el Templo como parte de la preparación para el Seder que se llevaría a cabo mas tarde, esa misma noche.

La Ofrenda de Pesaj

La Torá requiere que el sacrificio de Pesaj sea ingerido en “grupo”, en una comida comunal grande, y no de manera individual. Al reunir la mayor cantidad de gente posible, la Torá tiene como objetivo crear una atmósfera de armonía y un sentimiento de unidad inmenso entre Israel. Este sentimiento amplificaba la alegría de la nación y tenía como objetivo tomar en consideración a los más necesitados del pueblo; la alegría de la celebración de Pesaj simplemente no estaba completa a menos que estos individuos estuvieran presentes como parte de la comunidad. Y si tal sensibilidad hacia el pobre debería ser normalmente la regla, entonces toma una importancia especial en esta noche sagrada, la noche del Éxodo, cuando celebramos la transición de la esclavitud a la libertad. Maimónides integra estas consideraciones a la ley:

"Cuando uno trae ofrendas festivas... él no los debe comer solo, unido únicamente a su mujer y niños; ya que de esta manera él no estaría cumpliendo con su obligación apropiadamente. Más bien, él tiene la obligación de traer alegría al pobre y también al desgraciado, como esta escrito: 'Y el Levi,  el extranjero, el huérfano y la viuda' también deben ser provistos de  alimento y bebida según sus medios... Por lo tanto, él debe invitar a los  Leviim –Levitas - a su mesa, para levantar sus espíritus" (Leyes de Jagiga, 2:14).

Trayendo la Ofrenda de Pesaj

Cada grupo de peregrinos enviaba  algunos representantes al Templo para traer de antemano su oveja que serviría como ofrenda de Pesaj. Una vez que la congregación llegaba al Gran Patio del Templo, las puertas se cerraban y el servicio comenzaba con el sonido de las trompetas de los levitas. Toda la congregación entonaba las oraciones de Halel de manera conjunta, dirigidas por el coro de los levitas.

Aquellas personas que se encontraban en el Patio, veían filas tras filas de Cohanim, sosteniendo los utensilios especiales de plata y oro, llamados Mizrak,utilizados para reunir la sangre de la ofrenda. Una fila utilizaba utensilios de oro exclusivamente, y otra fila de plata. El Cohen que se encontraba más cercano al altar recibía la vasija, y vertía su contenido en la base del altar.

La ofrenda es Asada

La ofrenda de Pesaj, después de haber sido ofrecida en el Beit HaMikdash, era asada por cada grupo y familia en alguno de los hornos en Jerusalem, especialmente establecidos por todas partes para acomodar las necesidades de los peregrinos. La oveja o el cordero eran asados totalmente, de acuerdo con el requisito Bíblico, en una rama seca de Rimón - granada. La estructura de los hornos permitía que la ofrenda pudiera ser asada rápidamente.

El Seder de Pesaj

Después de la preparación de la comida, cada grupo se recostaba en su respectiva mesa para realizar el seder festivo de Pesaj. Ellos hablaban de los milagros del Éxodo, comían matzot, hierbas amargas remojadas en el jaroset del plato del seder, y concluían comiendo la ofrenda de Pesaj. Cuando llegaba la medianoche, toda la casa levantaba sus copas para entonar las oraciones de Halel. Todos se emocionaban en esta  atmósfera especial, mientras que las entonaciones del Halel fluían de cada casa de Israel.

Jerusalem se Transforma!

La atmósfera de la ciudad de Jerusalem se transformaba durante estas temporadas especiales. El conocido Pirkei Avot – Ética de los Padres (Cap. 5) describe la transformación de Jerusalem como uno de los diez milagros que ocurrían durante la era del Gran Templo: "No hubo jamás un hombre que la siguiente razón para quejarse: 'Jerusalem esta tan llena que me es imposible encontrar alojamiento para pasar la noche'." Todo el mundo encontraba un lugar dentro de los límites de la antigua ciudad amurallada - además, el mandamiento Bíblico requiere que todo Israel coma la ofrenda de Pesaj dentro de las paredes de Jerusalem; está prohibido comer el sacrificio de Pesaj afuera. Otro milagro eran las condiciones dentro del Templo mismo...esta registrado (Ibíd.) que "al estar parados en el patio del Gran Templo, todos estaban  muy apretados... pero cuando llegaba el momento de inclinarse y postrarse, todos tenían suficiente lugar". Parece que la estructura física de Jerusalem misma se veía transformada a través de esta experiencia espiritual! Ningún hombre jamás encontró a Jerusalem repleta, aún en estas circunstancias donde tenemos sabemos que los que ascendían a ella alcanzaban a un millón de personas y más, con todas sus necesidades  que incluían alojamiento y espacio…y la ciudad misma sobrepasaba sus limitaciones físicas, transcendiendo el mundo material!

El sacrificio de Pesaj era diferente a todos los otros que se traían al Templo durante el resto del año, ya que en este caso, todo Israel participaba en la preparación del animal para el sacrificio. A pesar de que una delegación de israelitas se encontraba en el Templo y acompañaba cada servicio, generalmente únicamente los Cohanim - Sacerdotes tenían  un papel activo en el servicio mismo. Así, la ofrenda de Pesaj se convertía en algo muy especial, ya que era una de las pocas ocasiones en la que las personas comunes entrar al Patio Interior del Templo, donde se encuentra el Altar.

Se necesitaba dirigir el servicio con gran precisión y afán, para asegurarse de que todas las ofrendas festivas hubieran sido preparadas dentro del tiempo prescripto. En la Mishna, los rabinos describen con que velocidad y eficiencia con se llevaban a cabo los sacrificios.

El Sentimiento de alegría en Jerusalem

El sentimiento arrollador de alegría y regocijo en Jerusalem mismo no tenia límite; estaba impregnada en cada calle, cada patio, cada casa... los hogares se llenaban al máximo con familia y huéspedes de todas partes. Era un sentimiento incomparable de unión y  fraternidad que abarcaba a todos los participantes. Abundaba un gran sentimiento de libertad y redención que convertía en la festividad en una experiencia única. Jerusalem se llenaba de canciones de Alabanza, y el momento se vivía de manera intensa al vivir de manera libre bajo el propósito Divino. El Talmud acuñó una expresión popular dicha por los rabinos: ” las paredes de Jerusalem se sacudían y los techos se quebraban" mientras de cada casa y patio, a medianoche, retumbaban los sonidos de alegría mientras el sacrificio de Pesaj se comía y se entonaban las canciones de alabanza del Halel.

Las canciones de Halel en el Templo y Jerusalem

Mientras la recitación del Halel es un mandamiento que es aplicable a todos los festivales, y de hecho, los Sabios decretaron 18 días (diurnos) durante el año en donde se recita el Halel; aun así,  en el curso del año entero, hay sólo una noche en la que es recitado... y esta es "la noche de la festividad Sagrada," la noche de Pesaj.

En el día de la ofrenda de Pesaj, el 14 de Nisan, el Halel es entonado más veces que en cualquier otro día del año...como nos enseñó la Mishna, los miembros de cada congregación que ofrecía el sacrificio de Pesaj, leían el Halel varias veces, mientras los levitas, a su vez, los acompañaban desde la plataforma, agregando los sonidos de sus arpas,  liras y los címbalos a la alegre armonía.

Los levitas se paraban sobre la plataforma y entonaban el Halel entero. Los Israelitas que se encontraban presentes en el Patio también tenían la obligación de acompañar su servicio con cánticos; éstos se unían al canto de los levitas. Así el sonido del Halel festivo era prácticamente constante en los patios del Gran Templo, y alrededor de Jerusalem, a través del día del 14 de Nisan. Para el pueblo Judío, este día pasó a ser el símbolo de la alegría ideal; en las palabras del profeta, "la noche de la festividad sagrada".