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(Un Omer es una medida Bíblica de un atado de cebada)
En las fuentes Bíblicas: Levítico 23:9-16
"El Eterno habló a Moshé (Moisés), diciendo: «Háblales a los Hijos de Israel y diles: cuando entréis a la Tierra que os doy y recolectéis su cosecha, traeréis la medida de un Omer de vuestra primera cosecha al sacerdote. Él agitará el Omer ante El Eterno para hallar gracia para vosotros; al día siguiente del primer día de descanso lo agitará el sacerdote. El día que agitéis el Omer, realizaréis el servicio de ofrendar un cordero sin mácula en su primer año como ofrenda ígnea -olá- a El Eterno. Su ofrenda vegetal -minjá- será de dos décimos de efá de sémola mezclada con aceite, una ofrenda de fuego a El Eterno, de aroma agradable; y su libación será vino, un cuarto de hin. No cOmeréis pan ni semillas tostadas ni semillas frescas hasta este mismo día, hasta que traigáis la ofrenda de vuestro Dios; es un decreto eterno por vuestras generaciones en todos vuestros lugares de residencia.
Contaréis para vosotros, desde el día siguiente del primer día de descanso, desde el día en que traéis el Omer de la agitación, siete semanas; éstas serán completas. Hasta el día siguiente de la séptima semana, contaréis cincuenta días y ofreceréis una nueva ofrenda vegetal -minjá- a El Eterno."
En el 16 de Nisan, al día siguiente del primer día de Pesaj, los peregrinos y los Cohanim – sacerdotes – se reunían en los campos fuera de Jerusalem e iniciaban la cosecha de cebada. La cebada entonces se llevaba al Templo, donde, en el lado oriental del Patio Sagrado, (entre el altar y la Puerta de Nikanor que lleva al Patio de las Mujeres), los sacerdotes cernerían la cebada, lo golpearían y lo tostarían. Los meollos de la cebada se tostaban en una cacerola especial perforada. La cacerola se posaba sobre un soporte que también contenía una cacerola más baja que se llenaba con carbón caliente. Este utensilio es conocido como el Abuv. Después de que la cebada fuera tostada, se la golpeaba sobre un recipiente. La cacerola entonces era levantada por el sacerdote fuera del Abuv y, parándose delante del altar, un segundo sacerdote agregaría una medida de incienso, mientras un tercer sacerdote agregaba aceite de oliva, de acuerdo con el mandamiento con respecto a todas las ofrendas vegetales. El sacerdote entonces llevaría la cacerola de cebada preparada al rincón noreste del altar, donde él "sacudiría el Omer delante de D-os”.
El Cohen entonces se dirigía al rincón sudoeste del altar, y presentaría la ofrenda del Omer allí, como se hacia con la mayoría de las ofrendas vegetales. Por último, el sacerdote subiría al altar, donde él extraería un puñado del grano de Omer, y lo dejaría caer en el fuego del altar. A continuación, se traía una sola oveja macho, como holocausto. Desde ese momento, la nueva cosecha de cebada podría ser consumida por todos. El grano restante que había sido traído hasta el Templo por los sacerdotes era consumido por los sacerdotes. Mientras tanto, los mercados de Jerusalem, en previsión de este momento, se abastecían con productos de grano de la nueva cosecha de cebada. Los Jerosolimitanos y los peregrinos se congregaban ansiosos en los mercados para comprar los productos de cebada.
La ofrenda del Omer empieza en el día cuarenta y nueve del período en el que se lleva la cuenta del Omer, y termina con la festividad de peregrinaje de Shavuot. Shavuot, que significa literalmente "semanas," cae en el día cincuenta siguiente a la ofrenda del Omer, siete semanas completas que se computan desde la conclusión del primer día de Pesaj - "el día posterior al día del descanso".
Es un precepto Bíblico contar literalmente cada día del Omer en voz alta: "Y contaran para ustedes mismos". Este acto de contar es realizado hoy por judíos en todo el mundo, cada noche cuando concluye el servicio de las plegarias nocturnas diarias – Maariv o Arvit. Uno debe seguir la cuenta de los días y las semanas que han pasado, hasta la Festividad de Shavuot. Para cumplir con este mandamiento, nosotros estaremos anunciando cada día, el día correspondiente del Omer al principio de la página principal.
Tradicionalmente, el periodo de cuarenta y nueve días del "computo del Omer" - conocido en hebreo como Sefirat HaOmer - es vivido como un período de crecimiento y desarrollo espiritual y personal muy intenso. Si somos sensibles a todos los matices espirituales de estos días, estos 49 días pueden ser un viaje a través de la personalidad humana, lo que nos presenta una oportunidad de refinar y perfeccionar nuestros rasgos de emociones y carácter. Cuando el pueblo de Israel dejó Egipto, ellos necesitaron un período de purificación de siete semanas completas antes de recibir la Torá en el Monte Sinaí. Durante este período, Israel ascendió a través de 49 niveles de desarrollo espiritual, correspondiendo a estos 49 días. Cada día de la sefirah – el cómputo - corresponde a un área específica para el crecimiento y, con la ayuda de D-os, para un cambio positivo. |
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