| Por qué construir el Templo?
Por qué hacer un escándalo sobre un concepto tan anticuado? Qué relación tiene el Beit HaMikdash – Templo Sagrado – con nuestro mundo actual? El pueblo de Israel lleva viviendo sin un Templo aproximadamente 2,000 años, y parece que le va bien sin uno. Parecería ser que no lo necesitamos, y D”s definitivamente tampoco, entonces por qué pensar en reconstruir?
202 Preceptos Bíblicos
El pueblo Judío aceptó el “Yugo Celestial”: la estructura de su relación con el Creador y su responsabilidad espiritual, en la revelación del Monte Sinai. Ésta relación está basada en la aceptación por parte de Israel de cumplir con los 613 preceptos Divinos. De hecho, un tercio – 202 de estos preceptos – depende totalmente de la existencia del Templo para su cumplimiento. Pero, cuál es nuestra actitud respecto a estos preceptos? Nos relacionamos con ellos como preceptos inactivos, adormecidos, muertos? Pensamos que éstos ya no son aplicables? A lo mejor los relegamos hasta el tiempo de la redención mesiánica; en la que solamente serán activados con la llegada del mesías?
Los preceptos de la Tora son eternos, ahora y para siempre
Nada puede esconderse de la verdad. Maimonides enseña (Sefer Igeret Ha’Shmad) que el cumplimiento de los preceptos no depende de la llegada del Mesías. Tienen que ser realizados en todo momento. D”s no cambia de idea, o anula ninguno de los preceptos incluidos en la Tora, que fueron dados una vez, para todos los tiempos. En lugar del servicio del Templo, podemos observar varios “recuerdos” de estos preceptos, pero eso es todo lo que son – meros gestos de nostalgia.
Pez fuera del agua
Pero nos estamos engañando si pensamos que la manera en que vivimos nuestro Judaísmo hoy, sin el Templo, es normal. Por el contrario, somos como un pez fuera del agua. Si 1/3 de todos los preceptos de la Torá están centrados en el Templo, parecería ser que la observancia Bíblica durante la ausencia del Templo, no es sino que un esqueleto de la intención de D”s.
Nuestra alineación espiritual
Tristemente, la mayor parte de nuestra actitud contemporánea con respecto al Templo, no es más que un reflejo de nuestra propia distancia espiritual a una base de conocimiento real de Torá y fe. El Templo no era una simple construcción magnifica. Era el estadio directo para nuestra relación directa con D”s; era el desarrollo de la saga humana por el mayor anhelo espiritual. Era un lugar donde el cielo y la tierra se encontraban; un lugar de encuentro para el hombre y D”s.
Nuestra relación con D”s
En este lugar único en la tierra, diferente de cualquier otro, el lugar especifico que el Creador Mismo eligió para Posar Su presencia, ahí es donde se rectifica la conexión del hombre con D”s. Todas las personas podían llegar al templo y ser parte de esta unión directa y gratificante; para recargar así sus energías espirituales y salir con un sentimiento renovado de propósito y existencia.
Una nueva era de armonía universal
Todos los profetas de Israel, sin excepción, profetizaron que el Templo seria reconstruido, trayendo consigo una nueva era de armonía universal y paz mundial. Así, el “movimiento” para reconstruir el Templo Sagrado no es nuevo. Nació aproximadamente hace 2,000 años atrás, en el momento en el que el Segundo Templo fue destruido. Mientras el Templo estuvo de pie en Jerusalem, fue el alma del pueblo Judío y del mundo entero…y así será una vez más en su reconstrucción.
La reconstrucción del Templo Sagrado: En nuestra época?
La verdadera experiencia Judía se basa en que el Templo va a ser reconstruido. Muchas personas que visitan el Instituto del Templo se sorprenden y exclaman incrédulos: “Realmente piensan que vivirán lo suficiente para ver el Templo reconstruido?” La respuesta a esta pregunta no es de gran importancia. Mejor recalquemos que la historia Judía tiene una trayectoria, que comenzó cuando el patriarca Abraham destrozo los ídolos de su padre. Esa trayectoria ha atravesado el milenio, y es obvio que nos estamos acercando rápidamente al momento en que, el Templo Sagrado volverá a ser una vez más el punto espiritual enfocado por la humanidad. Si esto se refleja o no en nuestra generación, no impide que podamos elegir ser participantes activos y no simplemente espectadores, en el audaz plan que tiene D”s para la Redención de Israel y toda la humanidad.
|